Rescate de los gatos de la Cárcel de San Antón

Nuestra asociación, como bien sabéis, se ocupa desde hace años de las colonias ferales de gatos del Casco Histórico, de las zonas de playa de Mar de Cristal e Islas Menores, entre otros puntos del municipio.
Además estamos colaborando con los cuidadores de otras colonias, informándoles de la situación legal actual, de lo que sí se puede utilizar para alimentarles y lo que no, y buscando fórmulas para seguir castrando, pues nada tiene sentido sino se para con esta superpoblación que seguimos sufriendo y es el problema principal tras la falta absoluta de políticas municipales en esta materia.

En este sentido llevamos algún tiempo colaborando con las cuidadoras de la colonia de San Antón, donde vive un nutrido grupo de gatos entre la Residencia, la Cárcel y las calles aledañas.
Animales que estando castrados y controlados sanitariamente no dan problema alguno, más bien evitan problemas sanitarios en este barrio, pues controlan como bien sabéis plagas de roedores o artrópodos como puedan ser las cucarachas.
De allí sacamos, de la Residencia a la pequeña Agnés, aquellos ojicos vacuos que se apagaron en agosto de 2017, ¿os acordáis de ella?
Este era su evento para quienes queráis conocer la historia de aquel ángel pequeño e indefenso por el que no pudimos hacer más.

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La cuestión es que a principios de diciembre sufrimos aquel vendaval "Anna" lo llamaron que nos tuvo revueltos a los cartageneros unos días.
Aquellos aires cerraron los accesos de la cárcel de San Antón dejando dentro, que supiéramos por la información facilitada por su cuidadora, a dos gatos, una hembra siamesa parida en torno al día 7 de noviembre y un macho rubio.
Se avisó a la propiedad y finalmente vinieron los bomberos la mañana del 16 de diciembre a abrir la cárcel, a última hora salió la gata y por la tarde el macho.




















Pero en unos días volvieron los operarios cerrando a cal y canto todos los accesos a la cárcel. Los cuidadores les pidieron que dejaran un hueco para salir a la madre y su camada, pero traían órdenes y cerraron y a cal y canto.
Durante unos días tocó volver a llamar, tocar puertas y dar explicaciones, enviando a la propiedad escrito eximiéndoles de cualquier responsabilidad al entrar en las instalaciones.
La mañana del 23, sin fecha concreta aún para abrir y poner la jaula, y con la Navidad encima, la gata pedía auxilio desde la cárcel


Volvieron los bomberos sin poder sacarla, pues conforme se acercó la escala ella huyó hacia dentro, al menos pudieron dejarle la comida que llevaban arriba a su disposición.


Y tocó seguir llamando, hasta que el mismo día 24 de diciembre la propiedad mandó a un representante para poder poner una jaula trampa y sacar a la gata que era la que estaba dentro, la madre que había parido en torno al día 7 del mes anterior.

Para todos era Nochebuena, para ellos que fueron extremadamente amables, también.
Pusimos la jaula y quedamos en volver a la mañana siguiente.
La gata estaba dentro el día 25 de diciembre.





Aquí tenéis una imágenes tomadas de la jaula puesta, el traspaso al transportín y ella dentro.
No podíamos cerrar sin saber si había camada, pues sabíamos que había sido madre y al volver dentro...
Y dejamos puestas las jaulas, una en el patio donde sonaba un maullidico y otra fuera en el cruce del edificio, y tocó cerrar, quedar para el día siguiente 26 y esperar...





Y ¿qué nos trajo la mañana?, pues nos trajo a Antonina desmayadica, minúscula y asustadica dentro de la jaula.
Aún se pusieron las jaulas un día más por si había algún otro hermano, aunque ya no quedaba nadie.
Ellos pudieron cerrar la propiedad con nuestro mas sentido agradecimiento, y nosotros respirar porque ya teníamos a la madre y a la hija.

Cuenta Susana que cuando la cogió, sin conocer manos humanos algunas, y temerosa, tal y como su madre la había criado, le bufó y todo, pero que fue sentir el calor de su cuerpo y entregarse.
La madre fue a una jaula para llevar a castrar y la pequeña a una jaulica en casa de una de las cuidadoras para poder ponerla en adopción.



Los primeros días tenía una expresión de tristeza tremenda. Mientras, su madre fue llevada a castrar y de vuelta al jaulón para recuperarse completamente. La veterinaria nos dijo que tenía leche en dos teticas, por eso se dejó también la jaula, por si había un segundo cachorro, o era ella que comía de una y otra mama como parece ser
.

Este vídeo es de Antonina aún con su acogida, preparado ya todo para su adopción que ha tenido lugar esta tarde, día 8 de enero en la clínica Carlos III



Donde esta cosica pequeña ha entrado a formar parte de la vida de Antonio y Cristina.

Ahora solo falta devolver a la madre a su colonia en la cárcel donde seguirá siendo atendida diariamente por sus cuidadores y donde vivirá tranquila sin celos, sin camadas, sin miedo y cumpliendo una función social tremenda, la de seguir evitando todo tipo de plagas en San Antón, en su casa.
Desde aquí volvemos a reiterar nuestro mas sentido agradecimiento tanto a los bomberos de Cartagena como a la propiedad de la cárcel, la dirección del Hospital Perpétuo Socorro por ponerse a nuestra disposición y ayudarnos a sacar a esta familia del inmueble.
Muchas gracias.
Y gracias por supuesto a esta familia que le ha dado sus apellidos a la pequeña Antonina y además le va a conservar su nombre.
Estos son nuestros reyes, seguir encontrando casas para ellos y contando con vuestra inestimable ayuda para poder ayudarles.

Firmado
Susana Eluterio
Presidenta "Cuatro gatos Cartagena. Defensa animal".